Que el banco deniegue la hipoteca no siempre significa que la compra sea imposible.
Las causas habituales son ingresos insuficientes, un contrato inestable, pocos ahorros propios, un origen del dinero poco claro, préstamos elevados, una tasación baja o problemas con el inmueble. A veces la denegación se debe a una documentación mal preparada o a un banco inadecuado para tu perfil. Tras una denegación es importante no presentar solicitudes de forma caótica en todos los bancos, sino entender la causa, reforzar el expediente y revisar el presupuesto. Así aumenta la probabilidad de una decisión realista y disminuye el riesgo de perder las arras. Al final de la página conviene dirigir al formulario «Comprobar mi caso», porque en estos perfiles la decisión del banco depende mucho de los detalles de la documentación.
Envíanos tu situación, ingresos y ahorros: te orientamos sobre si tu caso es realista y qué documentos preparar.
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